El verde representa la tierra, pero también esa energía masculina, esa presencia paterna que muchas veces hace falta y que juega un papel muy importante en la vida de los hijos. El rosado representa lo femenino, lo emocional y la fortaleza inmensa de una madre que lucha sola.
Por eso, en esta colección quisimos ir más allá. En lugar de usar beads acrílicos, elegimos piedras especiales, cada una con significado, e incorporamos también una cuenta tibetana. Incluso las cuatro piedras oscuras representan a esa familia de cuatro y ese momento difícil que estaban atravesando.
Esta pieza conecta con historias reales. Con personas que han emigrado, con quienes conocen a alguien que ha tenido que dejar su país, con quienes entienden lo que significa luchar, empezar de nuevo o simplemente ponerse en el lugar del otro.
Y sí, sé que te preguntarás si la ayudamos, sí… de hecho, esa experiencia también sembró en nosotras una intención aún más grande: en un futuro queremos que parte de nuestras piezas pueda convertirse en un aporte social real.
No es solo un collar. Es una historia que, de alguna forma… también puede ser la tuya.